Cuando empecé este blog hace cinco largos años, sabía de sobra qué es lo que pretendía... Escribir de la forma más anónima posible las ideas, frustraciones, vivencias que iban transcurriendo por mi cabeza y en mi vida...
En ese momento, consideré que el mejor título posible para el blog es el que tiene ahora mismo: "Reflexiones desde Bastogne"... pero... por qué Bastogne??
Para aquellos que no tengan ni un ápice de conocimientos históricos y haciendo una referencia sencilla (ya que esto no es un blog de historia) Bastogne es una ciudad Belga en la que las tropas americanas y nazis lucharon durante la IIGM. Fue un punto clave en la Batalla de las Árdenas, durante la IIGM. En diciembre de 1944, las tropas alemanas cercaron la ciudad, aislando a las unidades de la 101ª División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos. Esa misma división liderada por Richard Winters, del que hablo en otra entrada.
En esta ciudad, seres humanos de ambos bandos sufrieron grandes horrores... Os dejo un enlace con las experiencias de algunos veteranos de dicha compañía para que podáis oir a lo que me refiero. La frase que motivó definitivamente mi título se puede oir a partir del minuto 6:15 de boca de J. B. Stokes.
Por ello... para mí Bastogne es ese lugar gélido, sin vida en el que nos podemos encontrar muchas veces. Ese apartado lugar solitario en el que nos aislamos del mundo para tratar de protegernos de lo que nos rodea... Ese lugar que nos produce dolor y sufrimiento cuando habitamos en él, ya que estamos solos... Ese lugar necesario, del que realmente tratamos de huir, pero que acude a nosotros cuando peor estamos.
Ese lugar que hace bueno a cualquier otro lugar...

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